Si me dan a elegir
viviré a tu lado
me quedo contigo
si me dan a elegir.
Si me dan a elegir
entre tu y mil cielos
yo no desespero
contigo estoy allí.
Si me dan a elegir
besaré tus labios
y serán desgastados
si me dan a elegir.
Si me dan a elegir
yo me opongo
no hace falta proponer
para elegirte a ti.
agosto 31, 2007
agosto 27, 2007
agosto 06, 2007
Itaca
Cuando emprendas el viaje hacia Itaca,
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás tales seres en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que te toca el espíritu y el cuerpo.
Ni los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante tí tu corazón.
Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que (¡con que placer, con que alegría!)
entres a puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías,
madreaperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Itaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te de riquezas.
Itaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
No tiene otras cosas que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Itacas.
Constantine Cavafy.
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